El reino del revés

El reino del revés

“Vamos a ver como es… el reino del revés” cantaba María Elena Walsh, en una de sus canciones más conocidas. Y no es para menos… ¡es argentina!

He aquí un ejemplo en un artículo publicado el viernes en LANACION de cómo en nuestro país se rompen algunas reglas que afuera funcionan como la ley de la gravedad.

Es de esperar el costo del financiamiento que recibe el Estado (que nunca quiebra) sea el menor entre todos los costos de financiamiento en el país.

Vean lo que ocurrió…

El mercado le presta al Gobierno más caro que a las empresas

El Gobierno convalidó ayer una tasa de interés del 8,44% anual al vender entre inversores un bono por 750 millones de dólares, a pagarse íntegramente en 10 años.

La buena nueva es que se trata de un rendimiento levemente inferior al que le habían cobrado hace un mes, cuando colocó la versión I del mismo título. En aquel entonces lo emitió a un precio de corte de US$ 903 por cada 1000 a emitirse en Bonar X, y ayer lo hizo a US$ 909.

La mala es que el precio que le están demandando por esa financiación es superior al que consiguen algunas empresas privadas, lo que es contrario a la literatura económica básica a la que adhieren muchas calificadoras de riesgo: dice que el riesgo soberano (el diferencial de tasa que paga el gobierno de un país) hace las veces de “piso” a la hora de marcar el costo del financiamiento en un mercado, un enunciado que la realidad argentina pone en jaque.
El dato surge de comparar la tasa de interés a la que se financiaron esta semana Alto Palermo (APSA) y Transportadora de Gas del Sur (TGS) por emitir bonos comparables al que ofreció ayer el Gobierno: todos están nominados en dólares y vencen en 10 años (aunque el título de TGS realiza pagos parciales de capital desde el séptimo año y los otros son bullet , es decir, se abonan íntegramente al finalizar).

Pero mientras el Ministerio de Economía debió emitir el Bonar X con una tasa de descuento del 8,44% por los US$ 750 millones colocados, APSA y TGS (que vendieron 120 y 500 millones de dólares, respectivamente) pudieron hacerlo al 7,875 por ciento.

Como señal es preocupante. Es evidente que los inversores piden una prima de riesgo adicional respecto de los privados, lo que demuestra que el superávit fiscal es condición necesaria para que te evalúen mejor, pero no suficiente”, opinó el analista Rafael Ber, de la consultora Argentine Research.

Está claro que estamos desafiando nuevamente a la teoría. Mi sensación es que le están cobrando al Gobierno una sobretasa de entre un punto y un punto y medio, que no está vinculada con el riesgo crediticio sino con la sensación de que aquí todo puede ser manoseado”, evaluó por su parte Eduardo Blasco, presidente de la consultora Maxinver, en obvia alusión al denominado “efecto Indec”.

El analista agregó como factor de sobrecosto la imposibilidad de emitir y realizar pagos en el exterior ante la posibilidad cierta de embargos activados por los bonistas que mantienen papeles argentinos impagos por más de US$ 20.000 millones. “Por eso, en algún momento será una cuestión que deberá atenderse, como la deuda con el Club de París, porque creer que no cumplir no tiene costos es ilusorio”, insistió Blasco.

La subasta de ayer pareció además mostrar que el Gobierno ha perdido timing: las últimas dos emisiones (justamente, las del Bonar X) coincidieron con malos días de mercado (caídas globales en las bolsas y en los bonos de deuda de países emergentes), lo que ayudó a incrementar el costo de las emisiones locales.

En ese sentido, se sabía que la colocación de ayer no sería holgada, ya que el riesgo argentino se desenganchó desde hace varias semanas de la mejora emergente, pero el mercado había especulado con un rendimiento más cercano al 8,30%, considerando que la segunda emisión de un título suele ser mejor recibida que la primera porque agrega liquidez al producto y, por lo mismo, da a los inversores más facilidad sobre su negociación secundaria futura.

En el Ministerio de Economía optaron por ver la parte llena del vaso: argumentaron que el monto de suscripciones presentadas, que en abril había sido de dos veces, ahora creció a 2,5 veces (US$ 1508 millones de entonces, frente a los US$ 1862,2 millones de ayer).

La consideramos una colocación exitosa porque la tasa no registró mayores cambios y se incrementó la demanda“, transmitió una fuente de esa cartera, que además recordó que, a la hora de captar la atención de los inversores, la Argentina debió competir con “otro importante país emergente que realizó una colocación”. Se refería a la emisión que hizo ayer Brasil, que captó 750 millones de reales con un bono global en su moneda, con vencimiento en 21 años y que tendrá un rendimiento del 8,938 por ciento.

Lo positivo del caso es que, dadas las positivas proyecciones fiscales y las emisiones ya realizadas (por las que se aseguró unos US$ 3100 millones en efectivo), el Gobierno sólo necesitaría unos US$ 1500 millones para cerrar el año financiero en curso, con lo que sus desavenencias con el mercado hasta ahora sólo tienen un sobrecosto que podría calificarse de marginal.

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