Hace tiempo el sector enérgetico está presente en las agendas de las empresas, y también en el ciudadano común. En el primer caso para intentar planear acciones de contingencia con el objeto de no parar la operatoria normal de su actividad. Y en el segundo, cuando uno nota que los precios del combustible aumentaron más del 10% en los últimos meses.

Hoy a la mañana nos desayunamos (por lo menos yo) con la notica de las intenciones de Esso de dejar las operaciones en el país. Es una empresa con una trayectoria de casi 100 años en el país, 90 estaciones de servicio propias y 500 franquiciadas (con un market share del 12% del mercado arg.). Para el que no lo sabe, Esso responde a Exxon Mobil, la empresa más grande del mundo.
Paralelamente, el gobierno parece afianzar alianzas con otras empresas en el plano táctico (PDVSA), lo que nos hace sospechar que estratégicamente busca hacer más estrecho el vínculo con Venezuela. Hasta una de las posibilidades es que la empresa estatal venezolana se haga cargo de Esso a cambio de aprox. MU$$ 200.
a) Esto por lo menos me hace pensar que si Esso ni casi ninguna otra empresa no extractora, sino refinadora, no tienen ni siquiera rentabilidad positiva en el país, ¿por qué lo tendría PDVSA?
b) En caso de no tener PDVSA lo que espera y dada su íntima relacion con nuestros mandatarios… ¿tendremos que ¨compensarlos¨? En ese caso, no veo mejor mensajero que Antonini Wilson para que medie pacíficamente.

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